People change, feelings change. It doesn't mean that the love once shared wasn't true and real. It simply just means that sometimes when people grow, they grow apart.
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Escritora desde que aprendí a posar el lápiz sobre el papel. Completamente indecisa. Poseedora de una mente peligrosamente abierta. Inteligente, con un ego filoso y un humor ácido. Todos los días intento ser una mejor versión de mí misma.

El texto que nadie leerá


Soñé (una vez más) con esas juntadas que no volverán nunca. Soñé con las risas que quedaron en el pasado, con las anécdotas que no salen de la mente, con aquellas despedidas que duraban apenas un par de días, y hasta a veces, horas. Pero esta vez fue diferente. Soñé con tu mirada clavándose en la mía, con rabia, con furia, y quizás hasta con dolor. Soñé también que éramos conscientes de que todo aquello estaba más que olvidado, que los buenos momentos no volverían a ser los mismos, aunque tratáramos de arreglarlos. Y ahora me siento completamente sola, ¿sabés? Sola, impotente, y nadie lo nota. Éso es lo peor. Quiero creer que todo va a estar bien, que "por arte de magia" todo va a solucionarse cuando tenga que solucionarse, pero en el fondo se que no es así. Se que nadie va a dar el primer paso, así como se también que yo no corto ni pincho en esta situación. Y me enferma, me envenena por dentro. Pero no emito palabra, no emito sonido, no emito nada más que estas simples líneas que ahora escribo más las imágenes que pasan por detrás de mis ojos mientras duermo, manifestando inconscientemente cuánto te extraño, cuánto me cuesta aceptar que los lunes no merendas conmigo, que los domingos no pasamos el día juntos, que ya ni nos hablamos a la cara hace casi un año. ¡Un año! Demasiado tiempo, ¿no? ¿De verdad crees que el orgullo lo vale todo? ¿De verdad crees que el orgullo vale más que todos aquellos años compartidos? Tanto quisiera que dejemos de hacernos los inmaduros y pensemos bien las cosas.
Me duele ver que cada uno sigue por su lado como si nada importara, como si la familia ya no fuera más la familia. Me duele no poder decir las cosas cuando quiero decirlas. Me duele hasta el infinito que no escuchen mis silencios que se manifiestan a gritos.
Aún tengo aquella imagen que nunca pasó, grabada en mi cabeza. Y creo que nunca podré quitármela, así como nunca voy a quitarme estas ganas de abrazarte que tengo. Así como nunca voy a poder quitarme aquellos sueños que tratan de la resolución del conflicto. Así como nunca podré quitarme este llanto que se encuentra en el medio de mi garganta.
Estoy destruyéndome por dentro, pero nadie lo sabe. Y yo no emito palabra, ni una mísera pista que indique cómo carajo me siento. Una vez más, todo tendrá que llevárselo la noche.

Vivir contigo



Quiero que vivamos en una casa colorida, pero que solamente nuestro cuarto esté pintado de blanco. Sábanas blancas, paredes blancas, almohadas blancas. Todo blanco. Quiero que tenga dos ventanas, una que de a tu almohada, y otra que de a la mía. Que el sol penetre por completo, de en nuestras caras y que, al mirarnos, podamos contemplar el rostro resplandeciente del otro. Me gustaría que nuestro cuarto tenga piso de madera; una no muy oscura, sino que, medianamente clara. Quiero una cama matrimonial -aunque no estemos casados siquiera- bien grande, de esas que se pueden apreciar en las fotografías que se muestran en Tumblr. 
Quizás decoraría con muebles -también blancos- de madera. Con cuadros, también, colgando de las paredes. Cuadros, o fotografías de las cosas que nos gusten. Me encantaría que la decoráramos llenándola de nuestros intereses en común y también, por qué no, de aquellos intereses que quizás no compartimos tanto. Pósters, notas, fotografías, discos de vinilo -siempre me fascinó hacer eso- colgando de la pared blanca. ¿Te lo imaginas? Y, no pueden faltar, los estantes con libros. Libros de amor, de aventura, de romance, policiales -a pesar de que no me gusten tanto, hay algunos que me llaman la atención- , de poesía. Libros míos, libros que sean nuestros. Libros de mi propia autoría, -eso sería un sueño verdaderamente cumplido-. También podríamos decorar con guitarras, o los instrumentos musicales que te agradan. Se, más que nadie -creo-, cuánto te apasiona, cuánto adoras y admirás la música. Así que, no sería nada extraño que nuestras visitas se encuentren con alguna que otra guitarra apoyadas en las paredes, o con hojas pentagramadas desparramadas, esparcidas por ahí. 
Quiero que vivamos en una casa que no sea como cualquiera; que signifique algo especial para nosotros. Que contenga nuestras vivencias, nuestros recuerdos, nuestras experiencias. Que abarque nuestro pasado, ya dicho, ya vivido; nuestro futuro, incierto, indeciso; y también nuestro presente, sea cual sea en ese momento. Quiero, en definitiva, vivir contigo