No puedo creerlo. Estaban planeando una boda, y de repente, se encuentran planeando un funeral.
No hace falta decir que esa pareja era (y lo seguirá siendo) mi ideal. Es decir, los veía en la ficción, los veía en la vida real y nos encontraba a nosotros; podía vernos reflejados en ellos como si fuese una especie de espejo.
Simplemente, no puedo evitar ponerme así, triste, melancólica. Estoy que me tiemblan hasta los pensamientos. ¡Y es que me parece tan irreal! Había esperado que fuera una de esas estúpidas bromas que suelen hacer los sin cerebro por las redes sociales, pero se me fueron las esperanzas con la llegada de las confirmaciones de las fuentes más confiables.
No puedo llorar. Aún no me animo. Y es que quiero creer que esto es una mentira, que pronto saldrá Lea a desmentir toda esta tragedia y que los seguiremos viendo juntos por las calles, tomándose de las manos.
Hasta siempre, Cory Monteith. Hasta siempre, Finn Hudson. Vamos a extrañarte...
"Siento que mil posibilidades nacen en mí. Soy ingeniosa, soy alegre, soy lánguida, soy melancólica, sucesivamente. Tengo raíces, pero floto." Virginia Woolf.
People change, feelings change. It doesn't mean that the love once shared wasn't true and real. It simply just means that sometimes when people grow, they grow apart.
- Srta. Mími
- Escritora desde que aprendí a posar el lápiz sobre el papel. Completamente indecisa. Poseedora de una mente peligrosamente abierta. Inteligente, con un ego filoso y un humor ácido. Todos los días intento ser una mejor versión de mí misma.
Una caricia en el océano
Éso fue lo que sentí al estar allí. Estaba calma, serena, tranquila, como el mar en una noche estrellada y sin viento.
Dejábamos salir lo que tanto trabajo nos había costado. Estábamos concentrados, pero a la vez perdidos. Perdidos en el sonido, en las sensaciones, en el tiempo, en las emociones. Yo, por mi parte, estaba con la mirada fija hacia
el frente, como se debe estar en todas las situaciones de la vida, o por lo menos en la mayoría. No la perdía de vista. Ella nos dijo "nadie deja de mirarme". Y yo así lo hice; aunque admito que en algún que otro momento mis ojos se desviaron para los costados, buscándolos, buscándote, buscándola.
Me sentía de película, expresión que suelo usar muy a menudo pero que no experimentaba tanto como antes. En mi canción favorita, la que nosotros apodamos "la francesa", me creí lo mejor de lo mejor. No sé si verdaderamente lo era, pero yo pensaba que sí. La sentí con todo, la aprecié, la admiré y me quise. La disfruté. Ésa es la palabra correcta: disfrutar. ¡Fue una lástima que se haya terminado tan pronto! Sentí que se pasó muy rápido, que se desvaneció en el tiempo y espacio como la fina línea que dibuja el avión cada vez que continúa volando.
No pude ser profesional. Tuve unos pequeños errores, como conversar sobre los nervios con mi compañera de al lado cada vez que terminaba una canción, como mirar hacia el público y desconcentrarme, y quizás algunos otros. ¡Y es que no era el momento! Sentí que el profesionalismo que me había prometido se había ido corriendo, dejando a la niña feliz que soy todo el trabajo, todo lo que hacer sobre el escenario. Sin embargo, las cosas salieron bastante bien y no puedo aguantar para volver a hacerlo de nuevo.Durante esos minutos sentí con los labios, con la mirada, con el olfato, con el tacto, con el oído, con la memoria, con todos los sentidos existentes e inventados. Sentí una caricia en el océano, y ese océano, era yo, y esa caricia, eran los sentimientos cantados.
"Vire au vent tournoie déploie tes ailes
Dans l'aube grise du levant
Trouve un chemin vers l'arc-en-ciel
Se découvrira le printemps "
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