People change, feelings change. It doesn't mean that the love once shared wasn't true and real. It simply just means that sometimes when people grow, they grow apart.
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Escritora desde que aprendí a posar el lápiz sobre el papel. Completamente indecisa. Poseedora de una mente peligrosamente abierta. Inteligente, con un ego filoso y un humor ácido. Todos los días intento ser una mejor versión de mí misma.

"T" de Temores


Tengo miedo a que el tiempo nos atrofie. A que me vuelva vieja, con arrugas, celulitis en las piernas, la cara caída. Tengo miedo a que la magia desaparezca, que el tiempo se vaya junto con nuestras cosas en común y que terminemos durmiendo con el enemigo, con alguien que se transformó en un completo desconocido. Le temo a que de la noche a la mañana, al despertar, vea que todo ha cambiado, que pasaron veinte años y que las cosas se esfumaron, se apagaron como luz de vela. Le temo a la vejez. Le temo a que nuestros humores cambien constantemente, a que llegue determinado tiempo en el que no soportemos ni siquiera vernos a la cara. Le temo a que seamos como esos matrimonios, esas parejas oxidadas que vemos pasar por la calle, que vemos comer en los restaurantes, que vemos discutir en el auto, siempre con la misma cara. Ésa que refleja cansancio, estrés, quizás soledad a pesar de que estén acompañados desde que se levantan hasta que se acuestan. Le temo a que terminemos diciéndonos todos los días las mismas palabras. A que "¡Hola! ¿Cómo te fue hoy?", sea nuestro único diálogo. Le temo a que dejemos de compartir cosas, aunque sea música, miradas, sonrisas, carcajadas. Le temo al convertirme en una mujer "cotidiana" (para no decir "normal"), esas que vemos en los supermercados con pantalones anchos y remeras de entre casa con un rodete en la cabeza y sin nada en que pensar excepto la cena de esa noche y el almuerzo de mañana al mediodía. Le temo a que vos te conviertas en esos obsesionados con el trabajo, aquellos que descuidan a sus hijos y su esposa, y que lo único que hacen es sentarse a comer y mirar televisión mientras que su esposa lava, plancha, limpia,cocina, atiende a los hijos, todo al mismo tiempo. En resumen, creo que lo mejor es decir que le temo a lo normal. Eso se debe a que siempre he pertenecido al bando contrario, es decir, que nunca fui demasiado normal. Si el mundo se dividiera en "normal" y "anormal", yo creo que encajaría mejor en el segundo grupo que en el primero. Lo cotidiano me asusta.
Tengo tantas ganas de que lo que tengo ahora nunca desaparezca... tengo tantas ganas de seguir viviendo en mi mundo anormal junto a vos. [Que no decaiga, por favor. No dejemos de ser así...]
Primer desvelo del año. El primero, y ya está cargado de nuevas ilusiones, nuevos proyectos, viejas sensaciones, viejas inspiraciones.
Ya en la víspera de año nuevo estuve bastante recargada. Escribí en dos de mis cuadernos de manera fugaz y apasionada, como si representara un abrazo entre dos personas que hacía ya tiempo que no se veían... luego, ya por la madrugada del primero de enero, continué con el libro que hace poco había empezado. Creo que fue el primer libro que leí en ese lapso tan corto de tiempo, si no me falla tanto la memoria. ¿Cuándo me lo compré? Quizás a principios de diciembre. Cuestión que continué con él hasta terminarlo, a pesar del sueño, a pesar del cansancio. Tardé un mes en leerlo todo. Para mi fue bastante rápido, comparado con otros... es más, todavía tengo que terminar un par de libros más. Entre ellos está el que empecé el verano pasado. ¡Si no habrá pasado tiempo! Pobre muchacha, tan abandonada la dejé.
Volviendo al principio: tengo nuevos proyectos. Traté de renovarme un poco antes de empezar el año, como para comenzar de manera distinta. Y así fue. De golpe y porrazo, pasé de estar sentada mirando la pantalla incansablemente esperando a que me hablara, a investigar en la misma computadora qué podía hacer para seguir adelante con mi escritura. "Ya está. El capítulo del que formas parte ya debe estar más que cerrado. Es hora de continuar", dije y le di para adelante.
Al parecer los deseos que deposité están empezando a palpitarse. Aunque aún no me animo a decir demasiado. Con el tiempo aprendí que no debo ilusionarme más de la cuenta. Solo lo justo y necesario, como todo en esta vida. De cualquier modo, debo admitir que algo entusiasmada estoy. Con solo pensar la posibilidad de que se me de de vuelta... Creo que ya estoy soñando demasiado alto. (O quizás no). Igualmente, obtendré lo que merezca, ni más ni menos. "Dios no te da más de lo que no puedas soportar", o algo así leí en alguna revista mientras esperaba pacientemente en la recepción del dentista. Recibimos lo que tenemos que recibir, y eso es todo. Al fin y al cabo, llegaremos a esa conclusión de todos modos, tarde o temprano... ¡qué inspirador mi primer desvelo del año!