People change, feelings change. It doesn't mean that the love once shared wasn't true and real. It simply just means that sometimes when people grow, they grow apart.
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Escritora desde que aprendí a posar el lápiz sobre el papel. Completamente indecisa. Poseedora de una mente peligrosamente abierta. Inteligente, con un ego filoso y un humor ácido. Todos los días intento ser una mejor versión de mí misma.

A la espera del invierno

Sigo en la misma sintonía: las cosas no han mejorado del todo. Sonrío de vez en cuando, pero así como estuve riendo hasta quedarme sin poder respirar, una sola palabra me hizo saltar las lágrimas sin siquiera decir más. Pregunté "¿de verdad soy muy forra con la gente? ¿Soy hiriente cuando digo las cosas?". Hiriente. Ésa fue, literalmente, la gota que rebalsó el vaso. Solo esa palabra bastó para que lloviera en mi fría noche de junio. ¿Por qué? No lo sé. Simplemente, sucedió. De repente me encontré sola en una oscuridad tan profunda que no hacía falta cerrar los ojos para verlo todo negro. Me asfixiaba. Todo era calor, como una especie de extraño vapor que solo se siente cuando se respira muy agitado. Sentía gotas cálidas echándose una carrera por mis mejillas. También era protagonista de cómo una extraña sensación se apoderaba de mi boca y garganta. Podrían ser síntomas de alguna especie de enfermedad, diría cualquiera. Pero no lo era. O al menos no podía concentrarme en eso en ese momento, ya que mi mente estaba enredada entre los cables de la desesperación, las palabras cruzadas, malentendidas, malinterpretadas,  y los silencios que decían incoherencias a gritos.
La cuestión es que me encontré debajo de mis sábanas, fingiendo que quería morir cuando en realidad todo lo que quería era que alguien me dijera "sigue adelante por mí." Quería que me hablara la vida. 

Hoy quiero decir algo de lo que me di cuenta ayer: aún quedan personas buenas. Aún habita la generosidad en aquellas personas que saben contenerla. Aún se puede confiar, aún se puede querer, aún se puede amar. Aún podemos empezar a conocer sin temor. Aún podemos preguntar "¿me dirías la hora?" sin que la otra persona desconfíe de vos. Aún podemos recibir, aún podemos dar.
Todavía quedan las sonrisas, todavía queda la imaginación, la alegría. Todavía estamos a tiempo de arreglar los errores y, por qué no, de cometer otros nuevos. Todavía podemos dejarnos llevar, aunque no sea lo correcto y eso se note a leguas. Todavía podemos mirarnos a los ojos, tanto a un conocido como a un peatón que cruza la vereda de en frente. Todavía podemos encontrar gente que piense como uno, y también a quien piense diferente. Todavía podemos mirar a nuestro alrededor y pensar. Todavía podemos mordernos los labios de excitación anticipada. Todavía podemos escribir, cantar, bailar, dibujar, pintar. Todavía podemos hacer arte. Todavía podemos hacer el amor. Todavía podemos escribirle. Todavía podemos abrazarle. Todavía podemos, hasta perdonarle. Todavía queda amor, queda arte, y quizás un poco de bondad. Todavía estamos a tiempo. ¿Qué estamos esperando? ¿Qué vamos a hacer con nuestra única vida?