People change, feelings change. It doesn't mean that the love once shared wasn't true and real. It simply just means that sometimes when people grow, they grow apart.
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Escritora desde que aprendí a posar el lápiz sobre el papel. Completamente indecisa. Poseedora de una mente peligrosamente abierta. Inteligente, con un ego filoso y un humor ácido. Todos los días intento ser una mejor versión de mí misma.

Sueños que retrasan

Hay días en los que vuelvo para atrás, en los que retrocedo diez casilleros y me desconcierto totalmente. Como ayer/hoy, cuando soñé que pasaba frente a tu casa y quería volver a cruzar la puerta. Y me iba, y vacilaba, y decía que era en vano entrar, que ya estaba todo como la mierda y que no tenía sentido, y que para qué, y que nunca más, y que... Y de repente ya estaba adentro. Todos organizando una comida afuera. Y sonreían, y eran felices, y yo me metía y te llamaban para que me vieras. Y venías, caminabas para el patio con una cara de dormido que conocí tan bien. Y para mi sorpresa, tenías una sonrisa en la cara. Y te sentabas a mi lado para comer, como lo hacías usualmente. Y yo, como si fuera algo tan natural, algo que deseé hacer siempre y reprimí hasta el cansancio en todo este tiempo, te acaricié el brazo y me posé en tu hombro con una mezcla de nostalgia, llanto y arrepentimiento. Y tu piel era tan suave como siempre lo fue. Y no me reprochabas nada. Solo te dejabas tocar por mi mientras comías, sin resentimientos, sin nada más que decir ni hacer, como si todo estuviera superado, perdonado, olvidado. Como si hubieses reiniciado, renacido, renovado.

Y me desperté sin nada más que un sabor amargo en la boca del alma. Me desperté triste. Y ahora recuerdo y lloro mientras escribo. Y extraño. Y pienso. Y el corazón procesa a mil por hora. E intento calmarme, pero me acuerdo del sueño (y la realidad, los recuerdos, el pasado, el ahora...) y me invade la melancolía. Pero freno un poco y el alrededor me llena de alegría. Y me sumerjo en él para salvarme. Y voy, de a poco, muy de a poquito, recuperando el aliento, la sonrisa, la esperanza, esa que salva siempre y no debemos perder nunca.

Cruzando sola

"Todo lo que vos agarres ahora son bastones para cruzar el puente." Esa frase me quedó grabada a fuego en la memoria. Una charla en la que casi me largo a llorar sin saberlo, pero lo oculté por orgullo. Y en el final, sale esa frase de su boca. La dijo con tanta sabiduría en los labios que yo la tomé como una verdad absoluta. "Sí, es cierto" dije mientras seguía reflexionando las palabras ya pronunciadas. Pero en mi mente formulé la respuesta con duda. "¿Es cierto?" pensaba. Y aún lo pienso. Hay días en que tengo la certeza de que la frase dice la posta, que todo lo que estoy construyendo ahora son los palitos que junto para armar la balsa que me va a ayudar a irme a la mierda de esta página del libro. Otros días pienso que quizás no tenga tanta razón y que ya las cosas fueron superadas o que por lo menos le falta mucho menos tiempo de lo que todos suponen y que todo lo que se va sucediendo en el ahora son secuelas de la superación de los hechos.
Y en momentos como este no doy ni por válida ni por descartada la frase, sino que me paro frente al pasado y asumo lo que siento cada tanto y de a poquito en el presente. Cada tanto extraño uno de esos ataques de ternura que me agarraban en los cuales te besaba hasta el alma (todavía tengo los detalles absurdos que quería regalarte cada equis cantidad de días). De a poquito me doy cuenta que tengo que asumir que cuando nos hablo porque nos recuerdo, se me empañan los ojos. Cada tanto me doy cuenta que quisiera una sincera última vez. De a poquito voy cayendo en que nuestra despedida es la que es y que ya todo se fue al diablo. Cada tanto te recuerdo con rabia. De a poquito nos extraño. Cada tanto te recuerdo vagamente con cariño. De a poquito me parte el llanto por nada. Cada tanto me caigo y me hundo. De a poquito me empecino, me la rebusco y me levanto. Y sigo agarrando mi bastón, ese al que nunca creí aferrarme, y de repente camino llena de sonrisas y miradas cómplices. Y creo volver a ser feliz, a estar contenta. Me levanto escuchando música y de buen humor. Me río y pienso cosas hermosas. Los ojos se me llenan de brillo y la sonrisa no se me borra en todo el día. Vuelvo a tener esperanza, razones para levantarme a la mañana y pensar que el día va a estar bueno. Y me sorprendo no recordándote, más bien no extrañándote, no extrañándonos. Me sorprendo sonriendo sin necesidad de tu mirada sobre mis ojos. Me sorprendo no pensándote, no pensándonos en canciones tristes y melancólicas. Me sorprendo renaciendo, volviendo a caminar sola. Pero esta vez bien sola, viendo todo el tiempo hasta dónde puedo llegar, probando mis propios límites con una picardía interna como niño que esconde un feliz secreto. Sola, bien sola, aprendiendo a mi manera; haciendo bien, haciendo mal; acertando y equivocándome a la vez; intentando como me salga, pero siempre siendo yo y nadie más.
Estoy 
a p r e n d i e n d o  a  c a m i n a r  s o l a.